Mentiras o verdades
Mentiras y verdades, mejor dicho mentiras o verdades... O quizás no sean mejores, o peores...
El arma arrojadiza de la verdad no calculada, da lugar al “sincericidio”: el acto por el que una persona creyéndose honesta y valiente se muestra sincera ante los demás, cuando en realidad muchos ven en ese comportamiento un acto desconsiderado, carente de tacto e irresponsable verbalmente...Quizás...
Quizás se trata de decir la verdad, pero de tal modo que el destinatario pueda digerirla emocionalmente y asumirla racionalmente?
Quizás nosotros mismos elegiriamos la mentira, la ignorancia, el no saber porque no tenemos garantía de poder resistir emocional y mentalmente ciertas verdades. Compañer@s, me viene a la cabeza la guerra y las personas que quiero. Según como lo analice, está tan cerca... o quizás lo suficientemente lejos... Toda esa información con más o menos verdad. Más o menos manupulada, sin quizás.
Quizás admitimos o admitiríamos ciertas mentiras o verdades a medias como parte de las “reglas de juego” para mantener una convivencia pacífica, agradable y educada.
Quizás desde que nacemos se nos integra en un sistema de creencias y valores. Esos mecanismos de control, de censura y de limitación, que hacen que "aprendamos" a gestionar la intimidad y los deseos en virtud de contextos y parámetros culturales.
¿Quizás por miedo? Desde pequeños mentimos por temor a lo que pueda pasar, a no controlar la situación o a vernos perjudicados por una determinada información.
¿Quizás por compasión? compasión, a la que atribuye la responsabilidad de las mentiras piadosas.
Hay situaciones en las que por no hacer daño a los demás o a uno mismo, faltamos a la verdad. En estos casos, mentir puede evitar males mayores. La mayoría comentaría "Lo mejor es ser sincero y aceptar las consecuencias que la verdad traiga consigo"
Imaginemonos en el trabajo. Expresar en público nuestro desacuerdo con un compañero o superior... ¿Estaría justificada la mentira compañer@s?
Dicen que las mentiras tienen grados y dependen mucho de las circunstancias...
Quizas lo mejor sea llegar a un margen razonable, para pensar lo que se dice y decir lo que se piensa?
¿Maquillar la verdad y mostrar su lado más benévolo? Pero llegando a no decir nunca lo contrario de lo que pensamos o pasar esa línea para que sea menos cruel, la verdad... Para la coach, por encima de la sinceridad a ultranza están sus posibles efectos dañinos para los demás y uno mismo. “El hecho de no evaluar con anterioridad lo que vamos a decir, y cómo va a afectar a los demás, puede tener consecuencias muy negativas tanto para nuestro entorno como para nosotros”. Esta arma arrojadiza en que se convierte la verdad no calculada, da lugar a lo que algunos psicólogos llaman “sincericidio”: el acto por el que una persona creyéndose honesta y valiente se muestra sincera ante los demás, cuando en realidad muchos ven en ese comportamiento un acto desconsiderado, carente de tacto e irresponsable verbalmente.
En ocasiones la verdad cuesta compañer@s, verdad?
Vivir nuestra propia verdad no siempre es cómodo pero yo creo que al final nos lleva a donde queremos ir.
Entre verdades y mentiras, sigamos bailando... La vida