Esa masa visible compuesta de cristales de hielo o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera.
Esas formas mutantes que hidratan la imaginación y la tierra.
Esos ratitos para mi.
Esos momentos en donde el tiempo se detiene y desconectas para conectar. Sentir el cuerpo fuera de la dictadura de la inmediatez.
Cambian los colores y las formas mientras sostengo una flor que encontré tirada en el camino, destinada a morir. Atrapado entre los pétalos hay polen de otra especie, morirá también. Aunque algunos granos de polen se dispersarán por el aire cuando la brisa primaveral agite las hojas del sauce que tengo a mi espalda, otros se pegarán al dorso de las abejas y llegarán a su destino. Mientras, las nubes siguen su ritmo. Dejando a su paso las huellas invisibles del tiempo. Encuadran y descuadran el cielo constantemente; afortunada de poder tener estos momentos , el regalo de sentir, soñar, observar sus majestuosas formas... es inagotable.
Bailemos con las nubes, compañer@s